En cuanto al clima cultural y politico, Santiago es un lugar bastante contradictorio. Nadie podria decir que es una suerte de Atenas, ni mucho menos que tiene una continuidad veri exiting. La categoria santiaguino es carente de especifidades muy fuertes. En general, no se diferencia demasiado de cualquier otro chileno. Al menos en apariecia. La fuerza del discurso estatal creo una curiosa homogeneidad nacinal en la que la diversidad de clases, sexos, edades, religiones, razas y regiones se presentos siempre mediada por cruces mas energicos que apelaban a las identidades ideologico partidarias. Los chilenos del sur, del centro o del norte eran ante que nada radicales, democratacristianos, liberales o socialistas del sur, del norte o del centro.
Hasta el pasado mas reciente, en Chile las concentraciones politicas reemplazaron a los carnavales. y los funerales fueron las mas grandes manifestaciones politicas.
Si ser chilango en Mexico, o carioca en Brasil, o porteño en la Argentina constituyo siempre un rasgo central de caracterizacion individual, en Chile la adhesion politica sustituyo a ese descriptor.
Imagen de Santiago de Chile, 1992.
Cita de Juan Enrique Vega, Nueva Sociedad,1992. Que tal America Latina.

